SEO en Substack: El tráfico invisible
Por qué tus relatos se merecen que los encuentren
Llevo un tiempo fijándome en cómo publicamos por aquí y me he doctorado en una certeza: nos pegamos unas palizas enormes redactando historias, pero nos olvidamos por completo del SEO para escritores. Escribimos relatos impecables cruzando los dedos para que la newsletter no caiga en la carpeta de Promociones o se hunda en el agujero negro de Spam, pero al no optimizar los textos para Google, una vez pasado el día del envío... dejamos morir el post.
He estado cotilleando otros Substack y casi nadie aprovecha el posicionamiento web. Parece que asumimos que si no te leen tus suscriptores en las primeras horas, ese texto ya es historia. Y es una pena, porque un post bien configurado puede estar atrayendo a lectores nuevos desde el buscador mientras tú estás durmiendo.
Además, hay un motivo que para mí es sagrado: hacer nuestros relatos accesibles para todo el mundo. El SEO no es solo «caerle bien a un algoritmo»; muchas de estas configuraciones sirven para que las personas que usan lectores de pantalla puedan disfrutar de nuestras historias. Así que vamos a ver el paso a paso real de cómo cambio las reglas del juego, explicado sin tecnicismos raros.
Fase 1: Al escribir el relato (Dentro del editor)
Antes de tocar ningún menú oculto, el SEO empieza en el mismo momento en que estás dándole a las teclas. Esto es lo que debes cuidar mientras das forma a tu historia en el editor:
1. Las imágenes ciegas (Y la importancia de que todos puedan leerte)
Subimos una ilustración preciosa que ambienta el relato y nos olvidamos de ella. Google es ciego, no ve las imágenes. Pero lo más importante: las personas con discapacidad visual que usan lectores de pantalla tampoco pueden verla si no la describimos.
La solución: Cuando subas una foto, edita el Alt Text (texto alternativo). Escribe algo como: «Captura de pantalla de un resultado de búsqueda en Substack que muestra el título «El arpa de viento: Un relato corto de terror y misterio». Debajo, sobre una mesa de madera, hay un cuaderno abierto con anotaciones y esquemas sobre SEO, una taza de café, una pluma estilográfica y varios libros antiguos apilados.». No solo le estás abriendo la puerta de tu historia a todo el mundo (haciéndola accesible de verdad), sino que Google te meterá de cabeza en Google Imágenes, que es una autopista de tráfico brutal.
¿Y el «Edit Caption» (pie de foto)? En relatos o poesía, poner un pie de foto visible abajo que explique la imagen queda un poco raro y rompe la magia de la lectura. Sáltatelo, salvo que la ilustración sea tuya (o de un artista que quieras acreditar) o que la licencia de la foto te oblige por ley a poner la atribución del autor. Para el SEO puro de la imagen, con el Alt Text vas más que sobrado.
Aclaración: La función Alt Text la puedes encontrar sobre la imagen en los tres puntos de la esquina superior izquierda, pero sólo en navegadores. En la app no está activada (cosa que no entiendo). Edit Caption, en los tres puntos en navegadores, en la app bajo la imagen.
2. El peligro de “tunear” los textos a mano (Usa la jerarquía real)
A veces, para separar las secciones de un relato o de un artículo, seleccionamos una frase, la ponemos en negrita y le aumentamos el tamaño de la letra a mano para que parezca un subtítulo. Para el lector queda bonito, pero a Google lo dejas bizco. El robot no sabe que eso es una sección nueva; solo ve texto normal un poco más grande.
La solución: Usa siempre los subtítulos reales de Substack (los botones de Encabezados / H2, H3,…). Es la forma correcta de estructurar y jerarquizar tu post. Al hacerlo, le estás diciendo al robot: «Ojo, que aquí empieza un apartado importante». A Google le obsesionan los textos bien ordenados.
Aclaración: Para cambiar los encabezados hazlo con Estilo en la barra de herramientas en navegadores. Para la app selecciona el texto y opción AA.
3. Citas y separadores (Mucho más que decoración)
Substack te da dos opciones de diseño que la gente confunde mucho: la cita en bloque (el texto con la barrita vertical al lado) y la cita destacada (el texto centrado y más grande).
La solución: No las uses solo porque «queden monas». La cita en bloque le dice a Google: «Ojo, esto es un fragmento literal de otra fuente o algo crucial». Y un detalle extra: usa los separadores oficiales de Substack (la línea horizontal) en lugar de poner guiones seguidos (
---). Eso ayuda al robot a entender exactamente dónde termina una idea y empieza otra.
4. Negritas, cursivas y subrayados (No abuses del maquillaje)
Hay una norma no escrita en internet: el subrayado es sagrado para los enlaces. Si subrayas texto normal para resaltar una frase, el lector clicará encima pensando que es un link, se frustrará al ver que no hace nada, y Google detectará que la gente se cansa rápido de tu página.
La solución: Usa la negrita para que el lector (y el robot) capten las ideas clave de un vistazo rápido. La cursiva, déjala solo para lo que toca: títulos de libros, películas, palabras en otros idiomas o pensamientos internos de tus personajes en los relatos.
5. El texto de los botones (Personaliza tu llamada a la acción)
Substack nos lo da todo masticado, tanto que a veces dejamos el botón clásico de «Suscribirse» que viene por defecto entre los párrafos. Es frío, es soso y huele a plantilla robótica.
La solución: Customiza el texto de tus botones de suscripción. En vez de dejar el comando automático de siempre, adáptalo a lo que ofreces y dale tu toque: «Súmate para no perderte el próximo relato» o «Apúntate al arsenal». Convierte muchísimo mejor y suena a humano.
6. Tejer tu propia red (No entierres tus relatos antiguos)
Cuando terminamos un relato, pasa al archivo y nos olvidamos de él. Si tú mismo no vuelves a hablar de tus textos, Google pensará que ya no importa.
La solución: Enlaza tus propios textos anteriores. Si en tu nuevo relato mencionas un bosque oscuro y hace tres meses escribiste una historia que pasaba en un entorno similar, pon un enlace hacia ella. Mantienes al lector saltando de una historia a otra dentro de tu universo (lo que retiene su atención) y le demuestras a Google que tu web está viva y conectada por dentro.
Fase 2: Antes de publicar (En Configuración -> Opciones de SEO) sólo activo en Navegadores
Una vez que el relato está escrito y pulido, llega el momento de abrir el menú de la derecha (Configuración) para susurrarle al oído a Google de qué va tu post antes de lanzarlo.
7. El truco del “doble título” (Para tus suscriptores vs. Para Google)
A veces nos ponemos muy poéticos con los títulos. El problema es que nadie entra en Google a buscar «A veces el viento sopla raro». La gente busca «relatos cortos de terror» o «historias de misterio».
La solución: En Substack puedes mantener tu título bonito para tus suscriptores, pero darle a Google un título diferente. En el apartado Opciones de SEO, puedes cambiar el Título SEO. A tus lectores les llegará tu título artístico por mail, pero a Google le dices: «El arpa de viento: Un relato corto de terror y misterio». Le pones la etiqueta por fuera a la caja para que el buscador sepa qué hay dentro.
8. Las URLs kilométricas (Limpia el enlace)
Por defecto, Substack crea el enlace a tu post repitiendo todo tu título. Te acaba quedando un churro de dirección web feísimo y larguísimo lleno de guiones. A los buscadores les gustan las cosas limpias.
La solución: En el menú de configuración, edita el URL del post
/p/seo-en-substack-el-trafico-invisible. Córtalo y déjalo al grano:/p/seo-substack-relatos-accesibles. Es más fácil de compartir, queda más profesional y a Google le encanta.
9. Cómo crear la Descripción SEO de forma correcta
En el mismo menú de Opciones de SEO, hay un apartado clave para el extracto. Aquí no puedes andarte con rodeos ni misterios poéticos; tienes que ser directo, magnético y usar el espacio justo. Por ejemplo, la meta descripción perfecta para este post que estás leyendo ahora mismo sería esta:
Casi nadie optimiza sus relatos en Substack. Te cuento 10 trucos sencillos para conseguir lectores desde Google.
(Entra perfecta en el límite de Google, tiene gancho y avisa de que son trucos fáciles sin tecnicismos).
Aclaración: No te olvides de Guardar todos estos cambios antes de salir de Opciones.
El misterio del extracto (Lo que he aprendido a base de palos)
Para que veáis que yo también sigo aprendiendo esto sobre la marcha y que la teoría no siempre encaja a la primera con la práctica, mirad lo que me pasó hace poco cuando busqué uno de mis relatos en Google:
Si os fijáis en la imagen, el extracto sale cortado con esos puntos suspensivos (...) al final, en plan «pongo lo que me da la gana». ¿Por qué pasa esto si yo me había currado la descripción en los ajustes tal y como os acabo de explicar?
Básicamente, porque Google es un sabelotodo rebelde. A veces, si tu descripción se pasa un solo milímetro del espacio visual que el buscador tiene permitido en pantalla, corta por lo sano. Otras veces, el algoritmo considera que el primer párrafo de tu relato responde mejor a la búsqueda exacta que ha hecho el usuario, pasa de tus ajustes olímpicamente y hace un «corta y pega» de lo primero que pilla.
Dos lecciones de oro que he aprendido a base de tropezar para que no os pase a vosotros:
En los ajustes, sé ultra breve: Aunque te den espacio para 150 caracteres, hazla estilo tuit de los antiguos. Corta, compacta y al grano. Cuantos menos píxeles ocupe, más probabilidades hay de que Google te la respete y la ponga entera.
Cuida al máximo tus dos primeras líneas del post: Como a Google le encanta agarrar el inicio de tu texto cuando se pone rebelde y pasa de tu descripción, asegúrate de que el arranque real de tu relato tenga gancho, fuerza y palabras clave. Así, si te hace el «corta y pega», al menos lo que se lea en el buscador seguirá siendo atractivo.
Fase 3: Configuración general de la newsletter (Editar marca)
Por último, hay un detalle visual que no cambia post a post, sino que se configura una sola vez para toda tu newsletter, y que es un auténtico peligro para el SEO y la salud ocular.
Fondos y colores de texto (El peligro de dejar ciego al personal)
Seguro que has entrado alguna vez en un Substack con fondo gris oscuro y letras color azul, o textos enteros en rojo pasión. Sinceramente: hay combinaciones que te dejan ciego y te destruyen las córneas.
La solución: Google penaliza las páginas con bajo contraste porque los lectores de pantalla no pueden procesarlas y porque el usuario común huye despavorido a los tres segundos. El contraste debe ser siempre limpio (texto muy oscuro sobre fondo muy claro, o viceversa si tienes el modo oscuro activado). El diseño de tu Substack debe dejar que tu relato sea el único protagonista, no los fuegos artificiales de colores.
Al final, dedicarle dos minutos extra a estas cosas antes de darle a «Publicar» no es marketing aburrido; es respeto por nuestro propio trabajo. Si nos pegamos la paliza para escribir algo bonito, lo mínimo es dejar la puerta abierta y el camino limpio para que los lectores (todos ellos) nos encuentren.




Sabias que en el punto 5 podemos utilizar una facilidad que hay en el botón de cita, llamado, Bloque de llamada de atención, yo lo utilizo para poner el texto que va antes del botón de compartir o suscribirte. Gracias por los consejos de SEO. alguno lo tenía olvidado.
Gracias 🫂